La hidratación de las personas mayores requiere una atención especial durante el verano. Con el paso de los años disminuye la sensación de sed (hipodipsia) y el porcentaje de agua corporal, lo que aumenta el riesgo de deshidratación. Por ello, durante los meses de más calor conviene adaptar algunos hábitos para favorecer una ingesta suficiente de líquidos y prevenir problemas como el golpe de calor, la hipotensión, las infecciones urinarias o el estreñimiento.
Entre las recomendaciones básicas para mantener una adecuada hidratación se encuentran las siguientes:
- Se recomienda un consumo de entre 1,5 y 2,5 litros de líquidos al día, salvo que exista una indicación médica específica por patologías renales, cardíacas u otras circunstancias.
- El principal factor de riesgo es la disminución de la sensación de sed (hipodipsia), por lo que no conviene esperar a que la persona mayor manifieste sed para ofrecerle líquidos.
- Algunos signos de deshidratación son la orina oscura y concentrada, la sequedad bucal, la confusión o somnolencia repentina y los mareos.
- Además del agua, contribuyen a una correcta hidratación las infusiones frías sin azúcar, los caldos templados o fríos, el gazpacho y las frutas con alto contenido en agua, como la sandía o el melón.
¿Por qué cambia la hidratación de las personas mayores durante el verano?
Las necesidades de hidratación de las personas mayores aumentan durante el verano debido a las altas temperaturas y al incremento de la sudoración.
La deshidratación en personas mayores es un problema frecuente debido a la disminución de la sensación de sed, la menor cantidad de agua corporal y la reducción de la función renal para conservar líquidos. Asimismo, muchos medicamentos, como los diuréticos, y algunas enfermedades crónicas también favorecen la pérdida de líquidos.
¿Cuánta agua necesita una persona mayor cuando hace calor?
No existe una cantidad única válida para todas las personas, ya que depende de factores como el peso, el estado de salud, la actividad física y las recomendaciones médicas individuales.
Como orientación general, una persona mayor sana suele necesitar alrededor de 1,5 a 2 litros de líquidos al día, pudiendo requerir cantidades superiores durante los días de mucho calor o cuando realiza actividad física. Además del agua, también contribuyen a la hidratación otros líquidos como las infusiones, la leche, los caldos o los alimentos ricos en agua.
En personas con insuficiencia cardíaca, enfermedad renal u otras patologías que requieren controlar la ingesta de líquidos, siempre deben seguirse las indicaciones del profesional sanitario para evitar los golpes de calor en personas mayores.
Cómo crear una rutina de hidratación durante el verano
Una buena hidratación depende más de la constancia que de beber grandes cantidades de una sola vez. Para crear una rutina se pueden seguir los siguientes pasos:
Beber antes de tener sed
La sed aparece cuando el organismo ya ha comenzado a perder agua. Por eso conviene beber pequeñas cantidades de forma regular a lo largo del día, aunque no exista sensación de sed, algo que ocurre con cierta frecuencia en las personas mayores debido a los cambios fisiológicos propios del envejecimiento.
Establecer horarios para beber
Como ocurre con cualquier hábito, establecer horarios fijos facilita mantener la rutina. Resulta útil asociar la ingesta de líquidos a momentos concretos, como al levantarse, con cada comida o a mitad del día. Esto ayuda a mantener una hidratación adecuada a lo largo de la jornada.
Tener siempre agua al alcance
Disponer de una botella o un vaso de agua cerca durante todo el día favorece que la persona beba con mayor frecuencia. Si el recipiente está a la vista continuamente, ayuda a recordar la necesidad de beber. También puede resultar útil utilizar botellas ligeras o vasos fáciles de sujetar, especialmente si presenta limitaciones de movilidad.
Utilizar recordatorios cuando existe deterioro cognitivo
En personas con deterioro cognitivo o demencia, es frecuente olvidar beber agua. Para prevenirlo, puede ser útil establecer alarmas, utilizar aplicaciones con avisos o implicar a los familiares y cuidadores para que ofrezcan líquidos cada cierto tiempo.
La deshidratación puede provocar desorientación en adultos mayores y agravar de forma transitoria el deterioro cognitivo.
Las mejores bebidas para hidratar a una persona mayor en verano
Supervisar y fomentar el consumo regular de líquidos es fundamental para prevenir complicaciones y favorecer el bienestar de las personas mayores. Para mantener una adecuada hidratación durante el verano, las mejores opciones son:
- Agua. Natural o con unas gotas de limón si la persona rechaza el sabor del agua sola.
- Infusiones frías sin azúcar. Los tés e infusiones también son una buena opción, aunque conviene moderar el consumo de aquellas que contienen teína y evitar los azúcares añadidos.
- Leche y bebidas vegetales. La leche aporta proteínas y otros nutrientes, mientras que las bebidas vegetales también contribuyen a la hidratación, aunque su composición nutricional varía según el producto.
- Caldos fríos. Aportan agua y sales minerales, por lo que pueden ser una buena opción durante los meses de más calor.
- Zumos naturales. Se recomienda consumirlos con moderación debido a su contenido en azúcares.
Alimentos que también ayudan a mantener una buena hidratación
No toda el agua que necesita el organismo procede de las bebidas; una alimentación saludable también regula los líquidos. Muchos de ellos contienen una elevada proporción de agua, por lo que incorporarlos a la dieta puede ayudar a cubrir las necesidades de líquidos. Entre los más recomendables destacan:
- Frutas con alto contenido en agua. Como la sandía, el melón, la naranja o el melocotón.
- Verduras frescas. Como el tomate, el pepino o la lechuga.
- Sopas y cremas frías. Como el gazpacho o la crema de calabacín, procurando moderar el contenido de sal.
- Yogures y otros lácteos. Además de contribuir a la hidratación, aportan proteínas y calcio.
En las residencias de mayores, los menús se elaboran teniendo en cuenta estas necesidades, incorporando este tipo de alimentos para complementar la hidratación de las personas residentes.
Cómo adaptar la hidratación en situaciones especiales
Hay situaciones en las que conviene adaptar la hidratación, especialmente durante el verano.
Durante una ola de calor
En episodios de temperaturas extremas conviene aumentar la frecuencia de la ingesta de líquidos, permanecer en lugares frescos, evitar salir durante las horas centrales del día y utilizar ropa ligera y transpirable.
También es recomendable prestar especial atención a personas que viven solas o tienen dificultades para hidratarse por sí mismas.
Si la persona mayor realiza actividad física
Caminar, hacer gimnasia suave o cualquier otra actividad incrementa las pérdidas de agua. Por ello, es aconsejable beber antes, durante y después del ejercicio, incluso cuando la actividad sea de baja intensidad.
En viajes y vacaciones
Planificar un viaje con personas mayores ayuda a mantener una adecuada hidratación. Para ello, conviene llevar siempre una botella reutilizable, programar recordatorios y aprovechar las paradas para beber agua.
Personas con dependencia
Quienes necesitan ayuda para las actividades diarias requieren una supervisión más estrecha. Los cuidadores deben ofrecer líquidos de forma frecuente, comprobar que realmente los consumen y adaptar el tipo de vaso o botella a las capacidades de la persona.
Preguntas frecuentes sobre la hidratación de personas mayores en verano
Desde Amavir respondemos a algunas de las preguntas más frecuentes sobre la hidratación de las personas mayores en verano.
¿Es mejor beber poca cantidad muchas veces al día?
Sí. Repartir la ingesta de líquidos en pequeñas cantidades durante toda la jornada suele resultar más cómodo y favorece mantener una hidratación constante, especialmente en personas mayores.
¿El café cuenta como hidratación?
Sí. El café aporta agua y contribuye a la hidratación diaria, aunque conviene consumirlo con moderación y evitar un exceso de cafeína, especialmente en personas sensibles o con determinadas patologías.
¿Qué bebidas conviene limitar durante el verano?
Es recomendable reducir el consumo de refrescos azucarados, bebidas energéticas y alcohol, ya que pueden dificultar una adecuada hidratación o aportar un exceso de azúcar y calorías.
¿Cómo saber si una persona mayor está bebiendo suficiente agua sin medirla constantemente?
Algunas señales de una buena hidratación son presentar una orina de color amarillo claro, mantener la boca húmeda, conservar un buen nivel de energía y no experimentar sed con frecuencia.
Si aparecen boca seca persistente, orina muy oscura, cansancio, mareos o confusión, conviene aumentar la ingesta de líquidos y consultar con un profesional sanitario si los síntomas persisten.
¿Qué pasa si un adulto mayor no toma mucha agua?
Una hidratación insuficiente puede provocar deshidratación, mayor riesgo de infecciones urinarias, estreñimiento, hipotensión, deterioro cognitivo transitorio, caídas y golpes de calor. En casos graves puede requerir atención médica urgente.
Mantener una rutina diaria de hidratación es una de las medidas más sencillas y eficaces para proteger la salud de las personas mayores durante el verano.
En conclusión, mantener una adecuada hidratación durante el verano es fundamental para preservar la salud y el bienestar de las personas mayores. Establecer una rutina de hidratación, priorizar el consumo de agua y de alimentos ricos en líquidos y prestar atención a posibles signos de deshidratación son medidas sencillas que pueden prevenir complicaciones. Ante cualquier duda o si aparecen síntomas de deshidratación, es recomendable consultar con un profesional sanitario.