La osteoporosis en personas mayores es una enfermedad sistémica del esqueleto caracterizada por la disminución de la densidad mineral ósea y el deterioro de la microarquitectura del hueso. Esto provoca una mayor fragilidad ósea y eleva drásticamente el riesgo de sufrir fracturas osteoporóticas (principalmente en la cadera, las vértebras y la muñeca). Se estima que afecta a 1 de cada 3 mujeres y a 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años.
En las residencias de mayores y centros de día de Amavir, aplicamos planes integrales de prevención de caídas, fisioterapia respiratoria y motora, e intervenciones nutricionales adaptadas para cuidar la salud ósea de nuestros residentes. A continuación, explicamos cómo diagnosticar a tiempo esta enfermedad silenciosa, cómo diferenciarla de la osteopenia y qué ejercicios ayudan a fortalecer el esqueleto.
Puntos clave sobre la osteoporosis geriátrica:
- Enfermedad metabólica del hueso que reduce la masa ósea, haciéndolo poroso y propenso a roturas ante traumatismos mínimos.
- Diferencia con la osteopenia: La osteopenia es una pérdida de masa ósea leve a moderada (T-score entre -1,0 y -2,5); la osteoporosis representa una pérdida severa (T-score inferior a -2,5) con alto riesgo de fractura.
- Las pruebas para su diagnóstico consisten en la densitometría ósea de doble energía (DXA), el cálculo del riesgo de fractura mediante la escala FRAX y en analíticas de metabolismo fosfocálcico.
- Tratamiento integral: Cambios en el estilo de vida, prescripción médica de bisfosfonatos u osteoformadores, y suplementación combinada de calcio y vitamina D3.
- Ejercicio terapéutico recomendado: Combinación de entrenamiento de fuerza muscular progresiva, ejercicios multicomponente de equilibrio para evitar caídas y movilidad articular.
¿Qué es la osteoporosis en las personas mayores?
La osteoporosis es una enfermedad ósea que reduce la calidad y densidad de los huesos provocando que estos se vuelvan más frágiles y porosos y aumente el riesgo de fracturas. Se estima que esta enfermedad es la causante de unas 25.000 fracturas cada año.
Esta enfermedad, más frecuente en mujeres sobre todo después de la menopausia, se caracteriza por el proceso de pérdida de hueso poco a poco por lo que es habitual que los afectados no se den cuenta hasta que tienen una fractura. Las más comunes ocurren en la columna vertebral, la muñeca y la cadera, dando lugar a ciertas discapacidades a largo plazo.
Diferencia entre osteoporosis y osteopenia
Es habitual confundir ambos términos durante la valoración geriátrica. La distinción radica en el grado de pérdida de densidad mineral ósea (DMO) medido a través de la densitometría (DXA):
- Osteopenia (Fase previa de alerta): Se diagnostica cuando la densidad ósea está por debajo de los valores normales de un adulto joven, pero no lo suficiente como para considerarse enfermedad severa. Exige implementar cambios en la dieta, aumentar la actividad física y controlar los niveles de vitamina D para evitar su progresión.
- Osteoporosis (Patología instaurada): Representa un deterioro severo del hueso. En esta etapa, la estructura ósea puede ceder sin necesidad de una caída aparatosa, produciéndose fracturas espontáneas al toser, agacharse o realizar giros bruscos.
¿Cuáles son las causas y los factores de riesgo?
La osteoporosis puede estar relacionada con diferentes factores. Algunos no pueden modificarse, mientras que otros sí pueden prevenirse o controlarse.
Envejecimiento natural del hueso
A medida que envejecemos, el equilibrio entre la formación y la pérdida de tejido óseo cambia. El proceso de renovación del hueso se vuelve menos eficiente y puede producirse una reducción progresiva de la masa ósea.
Menopausia y cambios hormonales
En las mujeres, la disminución de los niveles de estrógenos asociada a la menopausia puede acelerar la pérdida de masa ósea, especialmente durante los primeros años posteriores a esta etapa.
En los hombres también pueden producirse cambios hormonales relacionados con la edad que influyan en la salud ósea.
Antecedentes familiares
Tener familiares de primer grado con osteoporosis o antecedentes de determinadas fracturas puede aumentar el riesgo. Por este motivo, los antecedentes familiares forman parte de la valoración individual.
Déficit de calcio y vitamina D
Mantener un aporte adecuado de vitaminas en las personas mayores es fundamental. En este sentido, vitamina D y calcio son dos elementos que van de la mano. La vitamina D, en concreto, ayuda al cuerpo a absorber el calcio, uno de los principales elementos que constituyen los huesos. Una alimentación insuficiente o determinados problemas de absorción pueden favorecer una peor salud ósea.
Sedentarismo
Los beneficios de la actividad física en mayores son múltiples. La falta de actividad física puede contribuir a la pérdida de fuerza muscular y de masa ósea. Además, una menor fuerza y equilibrio pueden aumentar el riesgo de sufrir caídas.
Determinados medicamentos y enfermedades
Algunos tratamientos, especialmente cuando se utilizan durante periodos prolongados, pueden favorecer la pérdida de masa ósea. Entre ellos se encuentran determinados glucocorticoides.
También existen enfermedades que pueden afectar al metabolismo del hueso. Por ello, es importante que el profesional sanitario valore de forma individual la medicación y las enfermedades de cada persona.
Síntomas de la osteoporosis en personas mayores
Una de las principales características de la osteoporosis es que puede no provocar síntomas durante mucho tiempo. Por este motivo, a menudo se la denomina una enfermedad silenciosa. Entre las señales que pueden aparecer cuando la pérdida de masa ósea ya ha producido consecuencias se encuentran:
- Ausencia de dolor inicial. La pérdida de densidad y resistencia de los huesos suele desarrollarse de forma progresiva y sin causar molestias en sus primeras etapas.
- Pérdida de estatura. Con el paso del tiempo, algunas personas pueden experimentar una reducción de la altura, especialmente cuando se producen pequeñas fracturas o aplastamientos de las vértebras.
- Postura encorvada. La aparición de fracturas vertebrales puede modificar progresivamente la alineación de la columna y favorecer una postura más curvada hacia delante.
- Dolor de espalda intenso. Un dolor repentino o intenso en la espalda puede estar relacionado con una fractura vertebral por fragilidad y debe ser valorado por un profesional sanitario.
¿Cómo se diagnostica la osteoporosis?
El diagnóstico combina la valoración clínica con pruebas que permiten conocer la salud de los huesos y el riesgo individual de fractura.
- Densitometría ósea (DXA). Es una de las principales pruebas utilizadas para medir la densidad mineral ósea, habitualmente en zonas como la cadera y la columna lumbar.
- Herramientas para valorar el riesgo de fractura (FRAX). Estas herramientas permiten estimar el riesgo de sufrir determinadas fracturas a partir de diferentes factores clínicos, con o sin información de densidad mineral ósea.
- Análisis de sangre. En determinados casos pueden solicitarse análisis para buscar causas secundarias de pérdida de masa ósea o descartar otros problemas que puedan influir en la salud del hueso.
La necesidad de realizar estas pruebas y la frecuencia de seguimiento dependen de las características de cada persona.
Tratamiento de la osteoporosis en personas mayores
El tratamiento de la osteoporosis debe ser individualizado y pautado por un especialista (geriatra, reumatólogo o traumatólogo):
| Dimensión del tratamiento | Medida terapéutica | Función en el organismo |
| Nutrición rica en Calcio | Ingesta de 1.200 mg/día de calcio (lácteos, almendras, sardinas, verduras de hoja verde). | Aporta la materia prima mineral para la estructura ósea. |
| Suplementación de Vitamina D3 | Dosis de 800 a 2.000 UI diarias de colecalciferol según deficiencia analítica. | Optimiza la absorción intestinal del calcio fijándolo en el hueso. |
| Fármacos antirresortivos | Bisfosfonatos (Alendronato, Risedronato, Zoledrónico) o Denosumab. | Frenan la actividad destructora de los osteoclastos. |
| Fármacos osteoformadores | Teriparatida (análogo de PTH) o Romosozumab. | Estimulan activamente la creación de hueso nuevo en casos severos. |
¿Qué ejercicios ayudan a fortalecer los huesos?
Las actividades físicas para mayores son imprescindibles para la prevención de la osteoporosis y de las caídas. Sin embargo, debe adaptarse a la edad, condición física, equilibrio y situación clínica de cada persona.
- Ejercicios de fuerza. Trabajar la musculatura ayuda a conservar la fuerza necesaria para realizar actividades cotidianas y puede contribuir a mantener la salud ósea.
- Actividades de impacto moderado. En personas que pueden realizarlas con seguridad, determinadas actividades en las que se soporta el peso corporal pueden favorecer el mantenimiento de la masa ósea.
- Ejercicios de equilibrio. Son especialmente relevantes en personas mayores porque ayudan a trabajar la estabilidad y pueden formar parte de los programas de prevención de caídas.
- Movilidad y flexibilidad. Mantener una buena movilidad facilita las actividades diarias y complementa el trabajo de fuerza y equilibrio.
- Actividades que conviene evitar. Las personas con osteoporosis, especialmente quienes presentan un riesgo elevado de fractura, deben evitar ejercicios o movimientos que impliquen un riesgo innecesario de caída o cargas excesivas sobre una columna debilitada. Antes de comenzar una nueva rutina es recomendable consultar con un profesional.
Cómo prevenir las fracturas por osteoporosis
Prevenir una fractura no consiste únicamente en fortalecer los huesos. También es fundamental evitar las caídas.
- Adaptar el hogar para evitar caídas. Retirar obstáculos, mejorar la iluminación, asegurar alfombras y colocar elementos de apoyo cuando sean necesarios puede reducir riesgos.
- Revisar la visión y el calzado. Una buena visión y utilizar un calzado estable y adecuado favorecen la seguridad al caminar.
- Mantener la fuerza muscular. Una musculatura fuerte facilita el movimiento y ayuda a conservar la estabilidad.
- Revisar la medicación. Algunos medicamentos pueden provocar somnolencia, mareos o alteraciones del equilibrio. Cualquier modificación debe realizarse siempre bajo supervisión médica.
- Importancia de la fisioterapia. Los profesionales de fisioterapia pueden trabajar aspectos como fuerza, equilibrio, movilidad y recuperación funcional, adaptando los ejercicios a las necesidades de cada persona.
El abordaje de la osteoporosis en las residencias Amavir
En el caso de las personas que viven en una residencias de mayores, la prevención de fracturas puede integrarse en una atención global que tenga en cuenta tanto la salud ósea como la movilidad, la nutrición y la autonomía. Los profesionales sanitarios de Amavir siguen distintos protocolos para las personas con osteoporosis.
Prevención de caídas
Identificar los factores que pueden favorecer el desequilibrio permite adoptar medidas para la prevención de caídas y adaptar los espacios y las rutinas a las necesidades de cada residente.
Programas de ejercicio adaptado
El ejercicio puede adaptarse a las capacidades físicas de cada persona para trabajar aspectos como fuerza, movilidad y equilibrio, siempre teniendo en cuenta sus circunstancias individuales.
Rehabilitación y fisioterapia
La fisioterapia para mayores puede desempeñar un papel importante tanto en la prevención como en la recuperación funcional después de una lesión, ayudando a mantener la movilidad y la autonomía.
Seguimiento nutricional
Una dieta saludable contribuye al mantenimiento de la masa muscular y la salud ósea. El seguimiento nutricional permite detectar posibles necesidades y adaptar la alimentación a cada residente.
Atención personalizada
La prevención de fracturas requiere tener en cuenta las características de cada persona: antecedentes de caídas o fracturas, movilidad, medicación, alimentación, estado físico y necesidades de apoyo.
Por ello, el abordaje de la osteoporosis debe formar parte de una atención integral que tenga como objetivo no solo prevenir fracturas, sino también conservar la autonomía y la calidad de vida.
Preguntas frecuentes sobre la osteoporosis
¿Por qué se conoce como una enfermedad silenciosa?
Porque la osteoporosis puede desarrollarse durante años sin causar síntomas. En muchas ocasiones, la primera manifestación es una fractura tras una caída o un traumatismo que, en un hueso sano, probablemente no produciría una lesión de esa gravedad
¿La osteoporosis siempre provoca fracturas?
No. Tener osteoporosis significa que existe una mayor fragilidad ósea y, por tanto, un riesgo aumentado de fractura, pero no todas las personas con osteoporosis sufrirán necesariamente una fractura.
Reducir los factores de riesgo, prevenir las caídas, realizar ejercicio adaptado y seguir el tratamiento indicado cuando sea necesario son medidas que pueden ayudar a disminuir ese riesgo.
¿Puede una persona mayor mejorar la densidad ósea?
En determinadas personas, el tratamiento adecuado y los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a mantener o incluso aumentar la densidad mineral ósea. El objetivo no es únicamente mejorar el resultado de una densitometría, sino reducir el riesgo de fracturas y mantener la funcionalidad.
¿Es recomendable caminar todos los días si se tiene osteoporosis?
Caminar puede ser una actividad beneficiosa para muchas personas con osteoporosis y contribuye a mantener la movilidad y la condición física. Sin embargo, no sustituye necesariamente al entrenamiento de fuerza y equilibrio.
La intensidad y duración deben adaptarse a las características de cada persona, especialmente si existen antecedentes de fracturas, problemas de equilibrio o limitaciones de movilidad.
¿Qué especialista trata la osteoporosis?
Los especialistas principales son el reumatólogo y el traumatólogo. No obstante, el abordaje puede involucrar a diferentes profesionales. Dependiendo de cada caso, pueden intervenir el médico de atención primaria, endocrinología, geriatría, fisioterapia y otros profesionales sanitarios.
¿Cada cuánto tiempo debe repetirse una densitometría ósea?
No existe un intervalo único válido para todas las personas, sino que debe establecerlo el profesional sanitario responsable del seguimiento. La decisión depende de la edad, los resultados anteriores, el riesgo de fractura, si se está siguiendo un tratamiento y otros factores clínicos.
La osteoporosis en personas mayores es una afección frecuente que afecta a la salud ósea, pero un diagnóstico oportuno y un plan de acción integral permiten abordar la enfermedad con eficacia. Mantener hábitos de vida saludables, como una alimentación rica en nutrientes clave y la práctica regular de ejercicios adaptados de fuerza y equilibrio, resulta fundamental para fortalecer los huesos y favorecer la prevención de fracturas.