La sepsis no es solo la presencia de bacterias en la sangre, sino una respuesta descontrolada del cuerpo frente a la infección, capaz de provocar fallos en órganos vitales como los riñones, el corazón o los pulmones.
En el caso de la sepsis en personas mayores, el riesgo es aún mayor debido a la fragilidad del sistema inmunológico y a la presencia frecuente de enfermedades crónicas. Por ello, el diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato son claves para mejorar el pronóstico y reducir posibles complicaciones.
- La sepsis urinaria en personas mayores es una complicación grave que se origina a partir de una infección del tracto urinario. Esta se produce cuando la infección no se trata de forma correcta o pronto.
- Las personas mayores son más vulnerables por diversos factores como las infecciones recurrentes, la retención urinaria, los catéteres permanentes, la falta de movilidad o patologías crónicas.
- Los síntomas para detectar la sepsis urinaria se clasifican en: señales urinarias (ardor, dolor, sangre o urgencia al orinar), síntomas generales (fiebre, escalofríos y malestar intenso), cambios cognitivos (confusión, desorientación y somnolencia) y signos de alarma (taquicardia, respiración acelerada y piel fría).
- Existen distintos tratamientos para la sepsis urinaria en ancianos: a través de antibióticos, sueroterapia y control hospitalario, así como manejando el dolor y retirando los catéteres, si es necesario.
- Es importante establecer protocolos de prevención con una hidratación y micción frecuente; procurando la higiene y supervisión de infecciones urinarias.
Qué es la sepsis urinaria en personas mayores
La sepsis urinaria es una complicación grave que se origina a partir de una infección del tracto urinario y que, al no controlarse a tiempo, se extiende a la sangre y afecta a todo el organismo.
La infección de orina en ancianos representa una emergencia médica debido a su rápida evolución y a la dificultad para reconocer los síntomas iniciales.
Por qué los ancianos son más vulnerables a infecciones graves
Con la edad, el sistema inmunológico pierde eficacia, lo que dificulta combatir las infecciones. A esto se suma la presencia de enfermedades crónicas como diabetes, insuficiencia renal o cardiopatías, que reducen la capacidad del organismo para responder al estrés infeccioso.
Además, los síntomas suelen ser menos claros y los órganos tienen menor reserva funcional, por lo que fallan antes ante una agresión grave.
Todo ello explica por qué una infección aparentemente leve puede convertirse en pocas horas en un cuadro potencialmente mortal en una persona mayor.
Causas y factores de riesgo
La causa de sepsis en mayores más común es la infección de orina por la presencia de bacterias, pero también pueden deberse a la presencia de otros microorganismos tales como virus, parásitos u hongos.
La sepsis urinaria suele desarrollarse como consecuencia de una combinación de factores médicos, funcionales y sociales que favorecen la aparición y progresión de las infecciones urinarias.
- Infecciones urinarias recurrentes o mal tratadas. Los episodios repetidos de infección o el uso de antibióticos inadecuados facilitan que las bacterias se hagan más resistentes y que la infección progrese hacia los riñones y la sangre.
- Retención urinaria y problemas en la vejiga. La dificultad para vaciar completamente la vejiga provoca estancamiento de la orina, lo que favorece el crecimiento bacteriano.
- Catéteres permanentes y riesgo de infección. El uso prolongado de sondas urinarias es uno de los principales factores de riesgo, ya que actúan como una vía directa de entrada para bacterias al tracto urinario.
- Patologías crónicas que aumentan el riesgo (diabetes, insuficiencia renal). Enfermedades como la diabetes o la insuficiencia renal debilitan el sistema inmunológico y dificultan el control de las infecciones, aumentando la probabilidad de complicaciones graves.
- Menor movilidad. La inmovilidad prolongada favorece la retención urinaria, la deshidratación y una peor higiene, factores que incrementan el riesgo de infección y su rápida evolución. Una de las razones detrás de las actividades para personas mayores en residencias es evitar enfermedades que se producen por la falta de movilidad.
Síntomas característicos de la sepsis urinaria en mayores
- Señales urinarias. Pueden aparecer ardor o dolor al orinar, sensación urgente y frecuente de micción, cambios en el color de la orina o presencia de sangre. Sin embargo, en muchos ancianos estos síntomas pueden ser leves o incluso pasar desapercibidos.
- Síntomas generales. Incluyen fiebre, escalofríos, sudoración y un malestar intenso o decaimiento marcado. En algunos casos, especialmente en edades avanzadas, la temperatura corporal puede ser normal o incluso baja.
- Cambios cognitivos. La confusión repentina, la desorientación en tiempo o espacio y la somnolencia excesiva son signos muy frecuentes y, a menudo, el primer indicio de una infección grave en el adulto mayor.
- Signos de alarma. La aparición de taquicardia, respiración acelerada, presión arterial baja o piel fría y húmeda indica una evolución grave hacia sepsis avanzada o shock séptico, situaciones que requieren atención médica inmediata.
Tratamiento de la sepsis urinaria en ancianos
Es muy importante detectar y tratar rápidamente una infección de orina en ancianos para evitar que haya complicaciones graves. El tratamiento de la sepsis urinaria en personas mayores debe iniciarse de forma inmediata y siempre en un entorno hospitalario.
Antibióticos, sueroterapia y control hospitalario
La base del tratamiento es la administración precoz de antibióticos intravenosos, elegidos inicialmente de forma empírica y ajustados posteriormente según los resultados de cultivos de orina y sangre. El objetivo es eliminar de forma eficaz la bacteria causante de la infección.
Junto a los antibióticos, se emplea sueroterapia intravenosa para mantener una adecuada hidratación, corregir la bajada de la presión arterial y asegurar una correcta perfusión de los órganos vitales. En los casos más graves, puede ser necesario el uso de fármacos para sostener la tensión arterial y el ingreso en una unidad de cuidados intensivos.
Manejo del dolor y retirada de catéteres si es necesario
El manejo del dolor y del malestar es una parte importante del tratamiento, adaptando los analgésicos a la edad, el estado general y las enfermedades previas del paciente para evitar efectos secundarios.
Siempre que sea posible, se recomienda la retirada o sustitución de catéteres urinarios, ya que estos dispositivos pueden actuar como foco persistente de infección. Sí existe una causa subyacente como retención urinaria u obstrucción, debe corregirse para evitar recaídas.
Un abordaje integral, que combine tratamiento antibiótico, soporte hemodinámico y corrección de los factores desencadenantes, es esencial para mejorar la evolución de la sepsis urinaria en el paciente anciano.
Prevención y cuidado en residencias
La prevención de la sepsis urinaria en personas mayores es especialmente importante en residencias y centros sociosanitarios, donde el riesgo de infecciones es mayor.
Evitar una vida sedentaria puede ayudar, ya que uno de los beneficios de la actividad física en mayores es prevenir diversas enfermedades.
La aplicación de algunas medidas sencillas puede reducir de forma significativa las complicaciones graves.
- Hidratación y micción frecuente. La deshidratación en ancianos es un problema frecuente. Mantener una hidratación adecuada favorece la eliminación de bacterias a través de la orina y reduce el riesgo de infección. Es fundamental estimular la micción regular, evitando periodos prolongados sin orinar, especialmente en personas con movilidad reducida o deterioro cognitivo.
- Higiene y supervisión de infecciones urinarias. Una correcta higiene íntima diaria y el uso adecuado de absorbentes ayudan a prevenir la proliferación bacteriana. Además, es clave la detección precoz de signos de infección urinaria, como cambios en la orina o alteraciones del comportamiento, para iniciar el tratamiento cuanto antes.
- Protocolos adaptados y comunicación con personal sanitario. Las residencias deben contar con protocolos específicos para la prevención, detección y manejo de infecciones urinarias en mayores. La comunicación fluida entre cuidadores, personal de enfermería y médicos permite actuar con rapidez ante cualquier signo de alarma y evitar la progresión a sepsis.
Cómo Amavir contribuye a la prevención y detección temprana
En las residencias de Amavir se aplica un modelo de atención centrado en la persona mayor, en el que la prevención y la actuación ante cambios en el estado de salud forman parte del trabajo diario, especialmente en relación con infecciones que pueden derivar en complicaciones como la sepsis urinaria.
Observación de posibles signos de infección urinaria
En los centros se presta atención a posibles signos compatibles con infección urinaria, incluidos aquellos menos específicos en personas mayores, como cambios de conducta, confusión, decaimiento o alteraciones en la micción. La identificación de estos indicios permite valorar la situación y, si procede, adoptar las medidas oportunas.
Comunicación con el personal sanitario ante síntomas de alarma
Ante la aparición de síntomas compatibles con infección u otros signos de alarma, en nuestras residencias de ancianos se informa al personal sanitario del centro para su valoración. La comunicación entre los profesionales permite realizar el seguimiento y adoptar las medidas que correspondan en cada caso.
La sepsis en personas mayores es una complicación grave que puede evolucionar con rapidez si no se detecta a tiempo. Prestar atención a los posibles signos de infección, especialmente cuando se manifiestan de forma menos evidente —como confusión o decaimiento—, puede facilitar una actuación más temprana y ayudar a reducir el riesgo de complicaciones.