Cuando una persona mayor está encamada, pueden surgir dudas sobre cómo garantizar su bienestar. En estos casos es fundamental que el cuidador tenga conocimientos sobre cómo lavar a una persona mayor encamada para realizar una rutina de higiene completa y ayudar a que tenga una buena salud física y mental.
- Preparar previamente todos los materiales y el entorno es clave para garantizar un aseo cómodo, seguro y respetuoso con la intimidad de la persona mayor.
- Seguir un protocolo de higiene paso a paso permite limpiar correctamente todo el cuerpo, prestando especial atención a zonas delicadas y de riesgo.
- Mantener una correcta higiene bucodental y del cabello es fundamental para prevenir infecciones y favorecer el bienestar general.
- El cuidado posterior de la piel, con un buen secado e hidratación ayuda a prevenir irritaciones y escaras.
- La actitud del cuidador, basada en la calma, la comunicación y la supervisión adecuada, es esencial para que el proceso sea seguro y agradable.
Preparación para lavar a una persona encamada
La rutina debe comenzar con la preparación de los materiales necesarios. También es recomendable reservar un tiempo amplio para que el aseo sea un momento de tranquilidad.
H3. Materiales e implementos necesarios para el aseo
Algunos materiales habituales para asear a una persona encamada incluyen toallas, empapadores, esponjas enjabonadas, agua y crema hidratante.
Además, otros materiales que pueden facilitar la rutina de aseo son:
- Ropa limpia: dejar preparada una muda limpia para la persona mayor y para la cama ahorrará tiempo y evitará que la persona encamada pase frío.
- Toallitas húmedas: para una limpieza puntual y rápida se pueden usar toallitas húmedas desechables sin fragancias o ingredientes irritantes.
- Una papelera: para descartar el material desechable como esponjas o toallitas y facilitar la labor del cuidador.
Además de los materiales mencionados, en función de las necesidades de cada persona, habrá que incorporar a la rutina otros útiles de aseo como pañales o cremas específicas.
Cómo preparar el entorno y preservar la intimidad
Garantizar la intimidad y la dignidad de la persona son cuestiones fundamentales para que la rutina de higiene sea un momento de calma.
Además de pedir consentimiento al paciente para realizar la rutina de higiene, es importante que el responsable del centro de día o la residencia en la que se encuentre la persona informe a la familia del paciente.
Otras recomendaciones son realizar la limpieza en un lugar tranquilo, y solo descubrir las zonas del cuerpo que se vayan a asear en cada momento. También se puede contar con la colaboración del paciente según sus posibilidades.
Protocolo paso a paso del lavado
La higiene del cuerpo y los cuidados de la piel en personas mayores, especialmente si tienen limitaciones de movilidad o están encamadas, requieren que el cuidador preste atención a todas las zonas del cuerpo y especialmente a aquellas con pliegues o escaras.
Primer paso: cara, ojos, oídos y cuello
Para la zona de la cara y ojos, al ser un área delicada, es recomendable no usar jabón. Se debe realizar la limpieza con cuidado utilizando un paño suave con agua tibia o gasas con suero fisiológico en la zona alrededor de los ojos.
Siguientes zonas: brazos, manos y uñas
La higiene de manos y uñas incluye también cortar las uñas y retirar la suciedad que se haya podido acumular. Para facilitar esta tarea se pueden sumergir las manos en agua templada durante unos minutos y así ablandar ligeramente las uñas.
Para asear los brazos y axilas si se utiliza primero una esponja jabonosa y después otra con agua limpia tibia, esta tarea será más rápida y sencilla.
Tórax, abdomen, piernas y pies
Las zonas del cuerpo como el tórax o el abdomen y las piernas deben limpiarse tanto por la parte frontal como trasera. Para la limpieza de esta zona se puede utilizar una esponja jabonosa y otra con agua limpia para un aclarado sencillo prestando especial atención a las zonas con pliegues.
En los pies, además de limpiarlos con agua y jabón, se deben cortar las uñas y se pueden exfoliar ligeramente las durezas si las hay.
Higiene íntima y cuidado genital
Para la limpieza de zonas íntimas, es recomendable lavar la zona genital con la persona en posición boca arriba, y la zona de los glúteos colocando a la persona en posición lateral. Es importante recordar que esta área se debe limpiar de adelante hacia atrás para evitar infecciones y se puede utilizar una palangana con agua tibia y jabón para una primera limpieza y otra palangana solo con agua para el aclarado.
Cómo lavar el cabello sin mover al paciente
El cabello debe limpiarse al menos una vez a la semana para mantener el cuero cabelludo sano y con buen aspecto. Existen palanganas adaptadas para poder realizar una limpieza del cabello de una persona encamada y no hay que olvidar secar el cabello con un secador para evitar que la humedad lo dañe.
Una vez aseado todo el cuerpo, se puede aplicar una loción hidratante en zonas con tendencia a secarse más o irritarse.
Higiene bucodental en personas encamadas
El cuidado de los dientes y la boca es importante para evitar infecciones, malos olores y en general para mantener una buena higiene bucodental.
Limpieza de boca, dientes, lengua y encías
Para evitar problemas de encías en mayores, el cuidado bucodental no debe limitarse a la limpieza de los dientes, sino que debe incluir el cepillado de encías y lengua para retirar todos los restos de comida y bacterias. Para la lengua se puede utilizar un raspador lingual y como último paso se puede utilizar un enjuague bucal.
Si la persona puede limpiarse la boca por sí sola, eso es lo más recomendable y se le puede ayudar sujetando una palangana para enjuagarse.
Alternativas si no puede lavarse por sí misma
En caso de que la persona no pueda asearse la boca por sí sola, el cuidador puede utilizar un cepillo de dientes y realizar la limpieza con cuidado y paciencia.
El cuidado de la boca debe incluir el cuidado exterior para lo que se pueden utilizar bálsamos labiales que mantengan los labios hidratados.
Cuidado de la piel después del lavado
En Amavir, sabemos que el cuidado de las personas mayores no termina con el lavado del cuerpo, sino que hay que proporcionar también algunos cuidados posteriores para que la piel se mantenga sana e hidratada y el paciente tenga un mayor bienestar.
Secado completo y suave para evitar frío o irritación
Una persona que no puede levantarse de la cama por limitaciones en la movilidad de manera temporal o permanente necesita que otra persona le asista para secarle y así evitar que aparezcan irritaciones especialmente en zonas con pliegues.
Aplicación de cremas hidratantes en zonas de roce
La piel de las personas mayores tiende a ser más frágil y sensible. Si además la persona se encuentra encamada, este es un paso fundamental para evitar la sequedad de la piel y la aparición de escaras.
Inspección de la piel para prevenir escaras
La presión prolongada sobre una zona concreta del cuerpo puede provocar la aparición de úlceras por presión. Suelen aparecer en personas que están durante largos periodos de tiempo en una misma posición.
Las escaras en ancianos pueden ser peligrosas para la salud e incluso necesitar cirugía en casos severos. Para evitarlo hay que inspeccionar la piel en búsqueda de heridas y además aprovechar para mover a la persona de posición tras lavarla.
Consejos para cuidadores no profesionales
Si bien en una residencia de mayores hay profesionales que se encargan del cuidado integral de las personas, cuando el responsable es un familiar o ser querido, hay varios consejos a tener en cuenta:
Mantener calma y comunicación con la persona encamada
Para algunas personas mayores, estar encamadas puede causar malestar. Para evitar que el momento de aseo cause mayor malestar, es importante buscar un momento en el que la persona esté tranquila y mantener una comunicación basada en la calma, la comprensión y la escucha.
Señales que indican que debes consultar a un profesional
Cuidar de un familiar o un ser querido que se encuentra encamado no es una situación complicada solo para esa persona sino también para el cuidador que en ocasiones puede sentirse inseguro haciendo esta tarea. En esos casos, la mejor opción es consultar a un profesional para que indique pautas de cuidado o recomiende delegar esta tarea a un profesional de un centro de día o residencia, por ejemplo.
Cambios de postura y cuidado para evitar úlceras por presión
El cuerpo humano no está diseñado para pasar largas temporadas en una misma posición. Si no se realizan los cuidados adecuados pueden surgir escaras y heridas. Para evitar esta situación, se recomienda cambiar la postura de la persona encamada cada dos horas y utilizar cojines específicos.
Es normal tener dudas sobre cómo lavar a una persona mayor encamada. Pero, contar con el asesoramiento y la información adecuada no solo van a facilitar este momento del día, sino que también es fundamental para garantizar la correcta higiene y bienestar de la persona mayor.